LA IMPACIENCIA, LA IMPETUOSIDAD, Y LA IRA

 

Al Paso de Dios

 

Intro: La impaciencia es una forma de incredulidad. Brota en nuestros corazones cuando el camino al éxito se enloda o está esparcido con rocas o un tronco caído que nos impide el paso.

Lo opuesto a la impaciencia no es una simple negación de la frustración. Lo opuesto de la impaciencia es una disposición profunda, madura y tranquila a ya sea esperar a Dios donde tú estás en el lugar de obedecerle, o de perseverar al ritmo que El permite en el camino a la obediencia.

 

1. La Batalla Contra la Impaciencia.

Cuando la manera en que tú planeaste tu día, o la manera en que planeaste vivir tu vida es cortada o retrasada, la impaciencia te tienta en dos direcciones diferentes:

 

1. Por una parte, te tienta a darte por vencido, a tirar la toalla.

Ejemplos: No me quedaré en este trabajo, no tomaré este reto, criar a esta criatura o permanecer en este matrimonio, o vivir esta vida. Esa es una manera en que la impaciencia te tienta. Darte por vencido.

 

2. Por otra parte, la impaciencia te tienta a tomar medidas impulsivas y contraatacantes contra los obstáculos en tu camino. Te tienta a ser impetuoso o precipitado o impulsivo o imprudente. T puede generar cólera, rabia, ira.

 

  • Saúl libro varias batallas en su carácter como estas tres.

  • Saúl estuvo limitado por el tope de la impaciencia. (1 Samuel 13:8-11)

 

Él rehusó esperar a Samuel, tomó los asuntos en sus propias manos y presumió por encima de Dios.

  • «Y él esperó siete días… pero Samuel no venía a Gilgal, y el pueblo se le desertaba. Entonces Saúl dijo: traedme holocausto y ofrendas de paz. Y ofreció el holocausto.»

  • Saúl estuvo limitado por el tope de la impulsividad. (1 Samuel 14:43,44)

 

Él hizo impulsivamente un juramento que casi le costó la vida de su hijo. Él era verbalmente atolondrado.

«Entonces Saúl dijo a Jonathan: Declárame lo que has hecho. Y Jonathan se lo declaró y dijo: Ciertamente gusté un poco de miel con la punta de la vara… Y Saúl respondió: Así me haga Dios, y aun me añada, que sin duda morirás Jonathan.» 

  • Saúl estuvo limitado por el tope de laira . (1 Samuel 18:8 – 11)

 

Él se enojó cuando el pueblo lo comparó con David, y mantuvo su ojo celoso encima de David.

  • «Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo: A David dieron diez miles, y a mí miles …»

 

Él intentó matar a David con su lanza, mientras David le tocaba el arpa en el palacio.

  • «Y arrojó Saúl la lanza, diciendo: Enclavaré a David a la pared …»

 

  • el Salmista Batalló Contra la Impaciencia.

 

  • ¿Cómo batalla el salmista contra la impaciencia en su corazón?

  • Espero en el Señor; en El espera mi alma, y en su palabra tengo mi esperanza. Salmo 130:5.

 

Esperando en el Señor es lo opuesto de correr adelante del Señor y es lo opuesto de abandonar al Señor. Es quedarse en el lugar indicado mientras Él dice que te quedes, o es ir al paso que El marca cuando te dice que procedas.

 

La fuerza que lo sostiene en paciencia es la esperanza, y la fuente de la esperanza es la Palabra de Dios. “¡En su palabra tengo mi esperanza!” Y la esperanza es la fe en el tiempo futuro.

 

1. El Lado Impetuoso de la Impaciencia

Ahora veamos una ilustración de Israel cuando no hizo esto. Durante la época de Isaías, Israel fue amenazado por enemigos como Asiria. Durante esos tiempos Dios envió al profeta con su palabra para decirle a Israel cómo quería que respondieran a la amenaza. Pero una vez Israel se impacientó con el tiempo de Dios. Estaba demasiado cercano el peligro. Las probabilidades del éxito eran demasiado pequeñas. Isaías 30:1-2 describe lo que hizo Israel en su impaciencia.

¡Ay de los hijos rebeldes, declara el SEÑOR, que ejecutan planes, pero no los míos, y hacen alianza, pero no según mi Espíritu, para añadir pecado sobre pecado! Los que descienden a Egipto sin consultarme, para refugiarse al amparo de Faraón, y buscar abrigo a la sombra de Egipto.

Esto es lo opuesto a espe Ellos acudieron a Egipto para que los ayudara. Hicieron un plan y un tratado, pero no eran de Dios. Las palabras clave en el verso 2: “Los que descienden a Egipto SIN CONSULTARME.”

Esta es una ilustración perfecta del lado impetuoso de la impaciencia. Aquí es donde muchos de nosotros pecamos casi

 

La impulsividad es un rasgo en la personalidad, está caracterizada por una tendencia a comenzar o continuar una conducta sin tener en cuenta las consecuencias que sus actos o palabras pueden ocasionar, tanto para si mismo como para los demás. Es decir, que actúan siguiendo un impulso y no pensando o analizando las variables.

 

Las personas netamente impulsivas también suelen ser propensas a la agresividad.  También tienen inconvenientes para adaptarse a diferentes situaciones.

 

Un individuo con un comportamiento impulsivo tendrá un umbral de tolerancia mucho más bajo que los demás, además de sufrir mucho en las situaciones cotidianas, ya que todo lo “pasan” a lo emocional. La impulsividad lleva a la desesperación, a la pérdida del control de si mismo, a la imprudencia, a la cólera, a la frustración, a sentirse atacado por los demás, a la indignación, etc. Un impulsivo: actúa sin pensar, busca experiencias arriesgadas, tiene una baja tolerancia al aburrimiento, es desorganizado y no planifica actividades, es olvidadizo y llega tarde a todos lados, es inconstante y cambia de tareas a cada rato, no puede esperar su turno para hablar y actúa de forma inapropiada.

 

  • Las consecuencias de la impaciencia

Isaías 30:3.  “El amparo de Faraón [¡el rey de Egipto!] será vuestra vergüenza, y el abrigo a la sombra de Egipto, vuestra humillación.” En otras palabras, tu impaciencia te va a producir una consecuencia indeseada. Egipto no te abrigará; será tu vergüenza. Tu impaciencia se convertirá en tu humillación.

Esto es una advertencia para todos nosotros. Cuando hay obstáculos en tu camino y el Señor dice espera, más vale que confiemos en él y esperemos, porque si salimos adelante sin consultarlo, nuestros planes probablemente no son sus planes y nos traerán vergüenza en vez de gloria. (el caso de Abraham y Hagar para el mismo punto).

 

1. ¿Qué Debemos Hacer en Lugar de Eso?

La respuesta se encuentra en el versículo 15 y en el versículo 18. Del capítulo 30 de Isaías.

Versículo 15: si estás quieto en Dios, si lo buscas a Él en vez de ir corriendo a Egipto, si confías en el, entonces él te dará toda la fuerza que necesitas para ser paciente y sobrellevar las tensiones donde te encuentras.

Entonces el versículo 18: “¡Cuán bienaventurados son todos los que en El esperan!” Dios promete que si esperas su guía y ayuda pacientemente, en vez de irte de cabeza «sin consultarle», Él te dará una gran bendición.

  • Predicándole a Tu Propia Alma con advertencias y promesas.

Esta es la manera en que tú batallas la incredulidad de la impaciencia. Le predicas a tu alma con advertencias y promesas. Tú dices, Mira lo que le pasó a Israel cuando actuaron impacientemente y acudieron a Egipto para ayuda en vez de esperar a Dios. Fueron avergonzados y humillados. Y luego le dices a tu alma: pero mira lo que nos promete Dios si descansamos en él si somos callados y confiados. El nos hará fuertes y nos salvará. El dice que nos bendecirá si lo esperamos pacientemente.

Ver la conexión de la fe / esperanza con la paciencia en Hebreos 6:12-15Salmo 37:8- 9. la promesa en Isaías 49:23, luego en Isaías 64:4, Y finalmente en 40:31,

Así que batallas la impaciencia utilizando las promesas de Dios para persuadir a tu corazón que el tiempo oportuno de Dios y la guía de Dios y la soberanía de Dios van a tomar esta situación frustrada, encajonada y no productiva y convertirla en algo eternamente valioso.

Vendrá una bendición, una fortaleza, una vindicación, una ascendencia con alas como águilas.

 

1. Como creyentes, nos conviene ser pacientes porque recibiremos una recompensa

Dios nos ha dado muchos ejemplos de personas que perseveraron, y fueron recompensados. Uno de ellos es Job.

Pero recordemos: ¿qué le pasó a Job? Dios le dio permiso a Satanás para que éste lo tentara, quitándole todas las bendiciones materiales y físicas que Dios le había dado. Finalmente, como golpe final, llegaron sus amigos para decirle que todo tenía que ser culpa suya, que seguramente le había fallado a Dios de alguna manera, y por eso le estaban sucediendo todas estas cosas.

¿Cómo reaccionó Job a todo esto? Bueno, no crean que fue un angelito. El le hizo preguntas a Dios, se puso algo amargo, y se preguntaba por qué le había sucedido esto. Pero lo importante es que nunca maldijo a Dios, como su esposa le animaba a hacer. Nunca rechazó su fe, ni dejó de creer en un Dios que lo rescataría.

Al fin de todo esto, Dios le restauró hasta lo doble de lo que él había perdido. La paciencia de Job recibió su recompensa. Y de igual modo, la paciencia nuestra también recibirá su recompensa.

Pero para el creyente, la recompensa de ser paciente no se acaba allí. La Biblia nos enseña que recibiremos recompensas en el cielo conforme a nuestras acciones aquí en la tierra. Si hemos mostrado nuestra fe mediante la paciencia aquí, entonces recibiremos un galardón allá.

Es más, podremos recibir una recompensa aquí y ahora. Si confiamos en Dios en medio de las situaciones adversas, y aun en medio de las frustraciones de la vida, él muchas veces nos permite ver su intervención en nuestro mundo.

CONCLUSION: ¿Cómo respondes tú a los problemas de la vida? ¿Has aprendido a ser paciente? Recuerda que puedes ser paciente, porque Cristo regresará pronto; que debes ser paciente, porque la impaciencia trae castigo; y que te conviene ser paciente, porque recibirás una recompensa.